octubre 2015


¿Qué podemos hacer cuando la fe se va apagando en nuestro corazón? ¿Es posible reaccionar? ¿Podemos salir de la indiferencia? Marcos narra la curación del ciego Bartimeo para animar a sus lectores a vivir un proceso que pueda cambiar sus vidas.

No es difícil reconocernos en la figura de Bartimeo. Vivimos a veces como «ciegos», sin ojos para mirar la vida como la miraba Jesús. «Sentados», instalados en una religión convencional, sin fuerza para seguir sus pasos. Descaminados, «al borde del camino» que lleva Jesús, sin tenerle como guía de nuestras comunidades cristianas.

¿Qué podemos hacer? A pesar de su ceguera, Bartimeo «se entera» de que, por su vida, está pasando Jesús. No puede dejar escapar la ocasión y comienza a gritar una y otra vez: «ten compasión de mí». Esto es siempre lo primero: abrirse a cualquier llamada o experiencia que nos invita a curar nuestra vida.

El ciego no sabe recitar oraciones hechas por otros. Sólo sabe gritar y pedir compasión porque se siente mal. Este grito humilde y sincero, repetido desde el fondo del corazón, puede ser para nosotros el comienzo de una vida nueva. Jesús no pasará de largo.

El ciego sigue en el suelo, lejos de Jesús, pero escucha atentamente lo que le dicen sus enviados: « ¡Ánimo! Levántate. Te está llamando». Primero, se deja animar abriendo un pequeño resquicio a la esperanza. Luego, escucha la llamada a levantarse y reaccionar. Por último, ya no se siente solo: Jesús lo está llamando. Esto lo cambia todo.

Bartimeo da tres pasos que van a cambiar su vida. «Arroja el manto» porque le estorba para encontrarse con Jesús. Luego, aunque todavía se mueve entre tinieblas, «da un salto» decidido. De esta manera «se acerca» a Jesús. Es lo que necesitamos muchos de nosotros: liberarnos de ataduras que ahogan nuestra fe; tomar, por fin, una decisión sin dejarla para más tarde; y ponernos ante Jesús con confianza sencilla y nueva.

Cuando Jesús le pregunta qué quiere de él, el ciego no duda. Sabe muy bien lo que necesita: «Maestro, que pueda ver». Es lo más importante. Cuando uno comienza a ver las cosas de manera nueva, su vida se transforma. Cuando una comunidad recibe luz de Jesús, se convierte.

J. A. Págola
El pasado fin de semana María Santísima del Mayor Dolor fue cambiada de vestiduras para el mes de todos los santos y en especial para el día de los difuntos. Su vestidor, Pablo Baena, como siempre, consiguió que Nuestra Señora luzca elegante y de inigualable belleza.

La mirada de nuestra fotógrafa aficionada particular, que contó con todas las facilidades de la Hermandad, a través de su cámara, hicieron el resto. Este es el resultado para que todos los devotos de la vecina más antigua de la Calle Graná que no puedan acercarse a verla, tengan la oportunidad de rezarle en la intimidad.

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Alguien pudiera pensar que el camino está recorrido, pero en esta tarde lluviosa cuasi por inercia se han dado los ingredientes necesarios para dar mi aliento a los hombres de abajo, a más de ciento cincuenta días de que todo comience de nuevo.

La música me lleva a saborear cada chicotá. Y es que oír «Aire para mis Penas», «Trianeando por Sevilla», «El embrujo de Triana», «Marinero de Esperanza» y transportarme al Señor del Ánfora, a su mirada, a su semblante, a la Resurrección, es todo uno.
 

Mucho he conversado con Jóse sobre el asunto y para nada es fácil, pero para nada es imposible. Ellos ya demostraron que le pueden, que lo sienten, que saben sufrirlo y que rezan cuando andan, para que con ellos rezemos.  

Ahora hay que trabajar el estilo, la sutileza, la pausa, el saboreo, porque la valentía, el aguante, la explosión están mas que demostradas y el Señor quiere andar en volandas, al ritmo de los corazones que lo portan. Cada paso es al cielo, cada orden es al alma, cada izquierdo una caricia, cada costero un suave beso, la  eternidad.

Mirad como anda, cerrad los ojos costaleros, sientid al Señor paseando y levadlo a  la Gloria, acercandolo hasta el Cielo..... Él os pagará el ciento por uno..... Ánimos cuadrilla, y a engrandecer al Santísimo Cristo de la Flagelación, a la Cofradía y al Miércoles Santo. Mientras tanto, en esta lluviosa tarde, como sé que lo conseguireis me conformaré con soñarlo ....

Pedro Bueno Jiménez

Camino de Jerusalén, Jesús va advirtiendo a sus discípulos del destino doloroso que le espera a él y a los que sigan sus pasos. La inconsciencia de quienes lo acompañan es increíble. Todavía hoy se sigue repitiendo.

Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, se separan del grupo y se acercan ellos solos a Jesús. No necesitan de los demás. Quieren hacerse con los puestos más privilegiados y ser los primeros en el proyecto de Jesús, tal como ellos lo imaginan. Su petición no es una súplica sino una ridícula ambición: «Queremos que hagas lo que te vamos a pedir ». Quieren que Jesús los ponga por encima de los demás.

Jesús parece sorprendido. «No sabéis lo que pedís ». No le han entendido nada. Con paciencia grande los invita a que se pregunten si son capaces de compartir su destino doloroso. Cuando se enteran de lo que ocurre, los otros diez discípulos se llenan de indignación contra Santiago y Juan. También ellos tienen las mismas aspiraciones. La ambición los divide y enfrenta. La búsqueda de honores y protagonismos interesados rompen siempre la comunión de la comunidad cristiana. También hoy. ¿Qué puede haber más contrario a Jesús y a su proyecto de servir a la liberación de las gentes?

El hecho es tan grave que Jesús «los reúne» para dejar claro cuál es la actitud que ha de caracterizar siempre a sus seguidores. Conocen sobradamente cómo actúan los romanos, «jefes de los pueblos» y «grandes» de la tierra: tiranizan a las gentes, las someten y hacen sentir a todos el peso de su poder. Pues bien, «vosotros nada de eso».

Entre sus seguidores, todo ha de ser diferente: «El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos». La grandeza no se mide por el poder que se tiene, el rango que se ocupa o los títulos que se ostentan. Quien ambiciona estas cosas, en la Iglesia de Jesús, no se hace más grande sino más insignificante y ridículo. En realidad, es un estorbo para promover el estilo de vida querido por el Crucificado. Le falta un rasgo básico para ser seguidor de Jesús.

En la Iglesia todos hemos de ser servidores. Nos hemos de colocar en la comunidad cristiana, no desde arriba, desde la superioridad, el poder o el protagonismo interesado, sino desde abajo, desde la disponibilidad, el servicio y la ayuda a los demás. Nuestro ejemplo es Jesús. No vivió nunca «para ser servido, sino para servir». Éste es el mejor y más admirable resumen de lo que fue él: servicio a todos.


J. A. Págola


El Capataz de Cofradía Jose Rodriguez Buzón, convoca a sus cuadrillas a la Igualá que se celebrará como es habitual en la Iglesia de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Igualá del año pasado

Tanto los componentes de la cuadrilla del Santísimo Cristo de la Flagelación, los de la cuadrilla de María Santísima del Mayor Dolor, así como los que esten interesados en formar parte de alguna de ellas, deberán acudir el próximo domingo 29 de noviembre a las 10 de la mañana con el calzado blanco que pretendan utilizar el próximo Miércoles Santo.

Si hace unos días se anunciaba la igualá de la Hermandad de N. P. Jessús Nazareno, ahora ya tenemos asimismo, la fecha de la igualá de la Resurrección, con lo que podemos decir que estas dos Cofradías inician los trabajos preparatorios que después sin duda darán frutos en sus respectivas Estaciones de Penitencia.



El cambio fundamental al que nos llama Jesús es claro. Dejar de ser unos egoístas que ven a los demás en función de sus propios intereses para atrevemos a iniciar una vida más fraterna y solidaria. Por eso, a un hombre rico que observa fielmente todos los preceptos de la ley, pero que vive encerrado en su propia riqueza, le falta algo esencial para ser discípulo suyo: compartir lo que tiene con los necesitados.

Hay algo muy claro en el evangelio de Jesús. La vida no se nos ha dado para hacer dinero, para tener éxito o para lograr un bienestar personal, sino para hacernos hermanos. Si pudiéramos ver el proyecto de Dios con la transparencia con que lo ve Jesús y comprender con una sola mirada el fondo último de la existencia, nos daríamos cuenta de que lo único importante es crear fraternidad. El amor fraterno que nos lleva a compartir lo nuestro con los necesitados es «la única fuerza de crecimiento», lo único que hace avanzar decisivamente a la humanidad hacia su salvación.

El hombre más logrado no es, como a veces se piensa, aquel que consigue acumular más cantidad de dinero, sino quien sabe convivir mejor y de manera más fraterna. Por eso, cuando alguien renuncia poco a poco a la fraternidad y se va encerrando en sus propias riquezas e intereses, sin resolver el problema del amor, termina fracasando como hombre.

Aunque viva observando fielmente unas normas de conducta religiosa, al encontrarse con el evangelio descubrirá que en su vida no hay verdadera alegría, y se alejará del mensaje de Jesús con la misma tristeza que aquel hombre que «se marchó triste porque era muy rico».

Con frecuencia, los cristianos nos instalamos cómodamente en nuestra religión, sin reaccionar ante la llamada del evangelio y sin buscar ningún cambio decisivo en nuestra vida. Hemos «rebajado» el evangelio acomodándolo a nuestros intereses. Pero ya esa religión no puede ser fuente de alegría. Nos deja tristes y sin consuelo verdadero.

Ante el evangelio nos hemos de preguntar sinceramente si nuestra manera de ganar y de gastar el dinero es la propia de quien sabe compartir o la de quien busca solo acumular. Si no sabemos dar de lo nuestro al necesitado, algo esencial nos falta para vivir con alegría cristiana.

J. A. Págola



Físicamente, la dolorosa es una talla anónima del XVI, de candelero de vestir de tamaño natural. Su rostro —apunta Emilio Soto— «tiene una enorme personalidad, sobre todo en los ojos y la boca. El historiador Manuel Jesús Roldán identifica las cejas redondas y la nariz marcada con obras de la segunda mitad del XVI».


La imagen, en mal estado, requería una intervención para devolverla a su estado original y consolidar aquellos elementos recesarios, que ha realizado el bornense Ismael Rodríguez-Viciana. Las concepcionistas han necesitado ayuda económica, buscada con distintas actividades, a las que tanto la humilde comunidad como Soto, han llevado a buen puerto.

La imagen datada del siglo XVI, que pudo venir del extinguido monasterio de San Juan de la Palma será repuesta al culto, quedando expuesta en besamanos hasta la tarde del domingo. Las franciscanas Concepcionistas de Lebrija, ya esperan la llegada de la Virgen de los Dolores una vez finalizada la restauración de Ismael Rodríguez-Viciana. 

Asimismo, como culmen, a partir de las 19.30 horas del domingo 11 de octubre, el padre fray Francesc Xavier Catalá Sélles oficiará una eucaristía de acción de gracias. 

Actualmente, esta talla pertenece a esta orden franciscana. En 1971 llegó a ser titular de la hermandad de los Gitanos, cuando las monjas la cedieron bajo la advocación Mayor Dolor. Años más tarde, en 1983, esta hermandad encargó una Virgen a Juan Abascal. 

La Virgen de los Dolores ha vuelto a su estado original gracias a la aportaciones recaudadas a través de los vecinos y las actividades organizadas.


Fuente: ABC de Sevilla.
Fotografías: ABC de Sevilla.




El episodio del evangelio del próximo domingo está narrado con intensidad especial. Jesús se pone en camino hacia Jerusalén, pero antes de que se aleje de aquel lugar, llega "corriendo" un desconocido que "cae de rodillas" ante él para retenerlo. Necesita urgentemente a Jesús.
No es un enfermo que pide curación. No es un leproso que, desde el suelo, implora compasión. Su petición es de otro orden. Lo que él busca en aquel maestro bueno es luz para orientar su vida: « ¿Qué haré para heredar la vida eterna?». No es una cuestión teórica, sino existencial. No habla en general; quiere saber qué ha de hacer él personalmente.
Antes que nada, Jesús le recuerda que «no hay nadie bueno más que Dios». Antes de plantearnos qué hay que "hacer", hemos de saber que vivimos ante un Dios.
Bueno como nadie: en su bondad insondable hemos de apoyar nuestra vida. Luego, le recuerda «los mandamientos» de ese Dios Bueno. Según la tradición bíblica, ése es el camino para la vida eterna.
La respuesta del hombre es admirable. Todo eso lo ha cumplido desde pequeño, pero siente dentro de sí una aspiración más honda. Está buscando algo más. «Jesús se le queda mirando con cariño». Su mirada está ya expresando la relación personal e intensa que quiere establecer con él.
Jesús entiende muy bien su insatisfacción: «una cosa te falta». Siguiendo esa lógica de «hacer» lo mandado para «poseer» la vida eterna, aunque viva de manera intachable, no quedará plenamente satisfecho. En el ser humano hay una aspiración más profunda.
Por eso, Jesús le invita a orientar su vida desde una lógica nueva. Lo primero es no vivir agarrado a sus posesiones, «vende lo que tienes». Lo segundo, ayudar a los pobres, «dales tu dinero». Por último, «ven y sígueme». Los dos podrán recorrer juntos el camino hacia el reino de Dios.
El hombre se levanta y se aleja de Jesús. Olvida su mirada cariñosa y se va triste. Sabe que nunca podrá conocer la alegría y la libertad de quienes siguen a Jesús. Marcos nos explica que «era muy rico».

 J. A. Págola



El próximo viernes día 9 de octubre tendrá lugar, dentro de la Eucaristía que D. M. se celebrará en la Iglesia de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, la toma de posesión de la nueva Junta de Gobierno encabezada por D. Alvaro Gutierrez Sánchez, encargada de regir  la Cofradía de la Resurrección durante los próximos cuatro años.


Recordamos que la nueva Junta fue elegida en Cabildo extraordinario celebrado el pasado día 11 de Julio y ha sido ratificada por la Autoridad Eclesiastica dandose via libre a la toma de posesión oficial. Felicidades a la Hermandad de la Flagelación.


El póximo día 15 de noviembre la cuadrilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, capitaneada por Juan Manuel Gonzalez Sierra «Juanma», realizará la primera igualá de este curso cofrade. En la Casa Hermandad de la cofradía nazarena, tienen una cita, a partir de las 12:00 h., tanto los miembros actuales de la cuadrilla como todo aquel que aspire a serlo.


Después de la igualá, a la que deben acudir quienes pretendan realizarla con el preceptivo calzado negro, tendrá lugar un momento de convivencia entre todos los asistentes para ir tomando contacto.

Desde Ánfora y Corazón queremos alentar a los miembros de la Cuadrilla Nazarena para que sigan creciendo y nos vuelvan a demostrar de lo que son capaces, mejor aín, si cabe, que en el pasado Jueves Santo.


Ayer lunes día 5 de octubre, en la Parroquia Santo Domingo de Guzmán tuvo lugar el tradicional besamanos a Ntra Sra. del Rosario, circunstancia, que además, aprovechamos, para traeros unas instantáneas de la Virgen desde muy cerca, con la intención de que quienes no pudieron asistir al devoto encuentro, puedan al menos estar espiritualmente y a traves de las imágenes cerca de la Señora de Bornos. Así estaba la Virgen desde la cámara de Pilar. Que la disfruteis.

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Bajo las plantas de Madre Soledad, sagrada titular de la muy seria Hermandad del Señor Yacente de Villamartín, y en su sede canónica de la Capilla de San Francisco, Luis García Guerra tomó posesión como nuevo Hermano Mayor en la tarde del viernes día 2 de octubre.


En un entrañable acto presidido por el Sr Cura Párroco Don Francisco J. Varela Figueroa, y al que han asistido entre otros nuestro Alcalde Don Juan Luis Morales, representantes de la Hermandad de la Borriquita, el Presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Villamartín, Don Jesús Chacón Holgado, y un nutrido número de cofrades Luis García, veterano cofrade y hermano del Santo Entierro, toma las riendas de la Hermandad. Entre sus más inmediatos proyectos está la restauración de su Titular. Asunto este en el que la Hermandad lleva ya años trabajando.
Fuente y Foto: VillamartínCofrade




Los cristianos no podemos cerrar los ojos ante un hecho profundamente doloroso. En general, los divorciados no se sienten comprendidos por la Iglesia ni por las comunidades cristianas. La mayoría solo percibe una dureza disciplinar que no llegan a entender. Abandonados a sus problemas y sin la ayuda que necesitarían, no encuentran en la Iglesia un lugar para ellos.

No se trata de poner en discusión la visión cristiana del matrimonio, sino de ser fieles a ese Jesús que, al mismo tiempo que defiende el matrimonio, se acerca a todo hombre o mujer ofreciendo su comprensión y su gracia precisamente a quienes más las necesitan. Este es el reto. ¿Cómo mostrar a los divorciados la misericordia infinita de Dios a todo ser humano? ¿Cómo estar junto a ellos de manera evangélica?

Antes que nada hemos de recordar que los divorciados que se han vuelto a casar civilmente siguen siendo miembros de la Iglesia. No están excomulgados; no han sido expulsados de la Iglesia. Forman parte de la comunidad y han de encontrar en los cristianos la solidaridad y comprensión que necesitan para vivir su difícil situación de manera humana y cristiana.

Si la Iglesia les retira el derecho a recibir la comunión es porque «su estado y condición de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la eucaristía» (Juan Pablo II). Pero esto no autoriza a nadie a condenarlos como personas excluidas de la salvación ni a adoptar una postura de rechazo o marginación.

Al contrario, el mismo Juan Pablo II exhorta a los responsables de la comunidad cristiana «a que ayuden a los divorciados cuidando, con caridad solícita, que no se sientan separados de la Iglesia, pues pueden e incluso deben, en cuanto bautizados, tomar parte en su vida». Como todos los demás cristianos, también ellos tienen derecho a escuchar la Palabra de Dios, tomar parte en la asamblea eucarística, colaborar en diferentes obras e iniciativas de la comunidad y recibir la ayuda que necesitan para vivir su fe y para educara sus hijos.

Es injusto que una comprensión estrecha de la disciplina de la Iglesia y un rigorismo que tiene poco que ver con el Espíritu de Jesús nos lleven a marginar y abandonar incluso a personas que se esforzaron sinceramente por salvar su primer matrimonio, que no tienen fuerzas para enfrentarse solas a su futuro, que viven fielmente su matrimonio civil, que no pueden rehacer en manera alguna su matrimonio anterior o que tienen adquiridas nuevas obligaciones morales en su actual situación.

En cualquier caso, a los divorciados que os sintáis creyentes solo os quiero recordar una cosa:

Dios es infinitamente más grande, más comprensivo y más amigo que todo lo que podáis ver en nosotros, los cristianos, o en los hombres de Iglesia. Dios es Dios. Cuando nosotros no os comprendemos, él os comprende. Confiad siempre en él.

J. A. Págola